Contexto histórico del Quijote de Miguel de Cervantes

Contexto historico Don Quijote

El ascenso de España desde el final de la reconquista

En el año 711, los musulmanes del norte de África invadieron gran parte de la península española. Poco después, y durante los siguientes cientos de años, los reinos cristianos del norte de España comenzaron a conquistar tierras musulmanas (esta iniciativa se conoce como la Reconquista).  

Durante la Reconquista, cristianos, musulmanes y judíos, vivieron juntos en la Península en relativa paz.  En 1479, dos de los monarcas cristianos, Fernando e Isabel, se casaron. Su matrimonio unió mucho de lo que se considera España en términos geográficos actuales.  

En 1492, Fernando e Isabel derrotaron al último bastión musulmán en España, el reino de Granada. Proclamaron que sus tierras eran tierras cristianas en las que todos los no cristianos eran forzados a esconderse o ser expulsados.  

Finalmente, ese mismo año, los monarcas patrocinaron el viaje de Cristóbal Colón en el que descubrió el Nuevo Mundo y reclamó la tierra para sus patrones españoles. 

El hijo de Fernando e Isabel, Carlos V, llegó al poder en 1519.  En 1547, año en que nace Cervantes, Carlos V “alcanza el cénit de su poder” (Canavaggio 17), y la relativamente joven nación es el imperio más poderoso del mundo (occidental).  

Cervantes, nacido en una España dominante y rica, fue testigo, a lo largo de su vida, de la decadencia y el declive del Estado español y la desilusión de su pueblo.

El Estado Español y la Inquisición 

En 1478 el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición fue formado por Fernando e Isabel.  Se formó originalmente para proteger a la ortodoxia católica en España. A lo largo de los dos siglos siguientes, hubo períodos más y menos fervientes de persecución y censura.  

No se disolvió oficialmente hasta 1834, aunque en ese momento su poder e influencia disminuyó sustancialmente. Se estima que 5.000 personas fueron ejecutadas, mientras que muchas más fueron torturadas y/o encarceladas. Otros huyen al exilio.  

El Tribunal persiguió a los protestantes (vagamente definidos como católicos no ortodoxos), criptojudíos, blasfemos, sospechosos de brujería, sospechosos de sodomía y otras clases sospechosas. El Tribunal también aplicó un gran grado de censura, por ejemplo, con sus índices de libros prohibidos.  

En 1556 Carlos V abdicó de la tirada, y Felipe II fue coronado rey. El reinado de Felipe II fue conocido por su opresión, el poder y la influencia del Tribunal, y la creciente expansión territorial del imperio español. 

Derrota militar

A pesar de lo vasto que era el imperio español durante la época de Cervantes, el imperio se vio envuelto en numerosos conflictos: 

El asalto a los barcos españoles que viajaban al Nuevo Mundo, conflictos con las naciones europeas fronterizas, los disturbios y la eventual independencia de los Países Bajos, y varias revueltas y manifestaciones de disturbios civiles dentro de la Península.  

Sin embargo, la corona española continuó con la expansión militar y, en 1588, lanzó la famosa Armada Invencible, una flota de barcos destinada a iniciar una invasión de Inglaterra.  

Una flota inglesa mucho más pequeña superó a la española y le dio a los españoles una derrota que muchos marcarán más tarde como el comienzo del fin del dominio militar español.  

La derrota también resultó paralizante para el poder político y económico español, ya que el control de los mares (y las rutas hacia el Nuevo Mundo) era de vital importancia para el imperio español.

Decadencia y declive del poder y la economía españoles

En 1598, Felipe II murió y su hijo, Felipe III, fue coronado rey.  Felipe III heredó una nación problemática y una economía vacilante. Su reinado marcó un importante período de decadencia económica y decadencia del estado español.  

En esta época, gran parte de la riqueza española seguía procediendo de las minas de plata del Nuevo Mundo, pero el control sobre este canal de riqueza era cada vez más precario.  Los poderes militares de otras naciones, como Inglaterra, amenazaban el transporte de la plata.  

La caída de las importaciones de plata causó inflación y una crisis de confianza (económica), y los intentos de remediar estos problemas con nuevas monedas sólo empeoran las cosas.  

Mientras que la aristocracia y la Iglesia Católica no pagan impuestos, se esperaba que los campesinos pagaran impuestos muy altos por sus tierras. 

Esta estructura tributaria disminuyó la producción agrícola campesina, y muchos campesinos decidieron abandonar la vida rural y se trasladaron a las zonas urbanas (debilitadas por las enfermedades y las plagas).  

La producción agrícola también quedó rezagada respecto de otros países europeos debido a la falta de iniciativa de España en la aplicación de reformas importantes, como las medidas de riego.  

Por último, se compraron bienes de lujo en el extranjero, enviando dinero al exterior en lugar de estimular la industria dentro de España. Podríamos decir que había muy pocos incentivos en España para producir – ya sea cultivos agrícolas o bienes de calidad que pudieran servir para desarrollar una economía de exportación.

A pesar de estos problemas económicos, muchos asesores judiciales siguieron apoyando una política exterior agresiva y campañas militares, aunque España ya no podía permitirse esas iniciativas.